Cada encuentro empieza con su perfil y su valoración. Tú decides si hablas, cada vez.
Nombre, lugar, intereses y valoración, antes de que aceptes nada.
Saluda por escrito. El vídeo solo se abre cuando los dos estáis de acuerdo.
Un clic y fuera. Bloquea o denuncia, sin dar explicaciones.
Tres cosas, con su peso. Nada más cuenta.
Verificado por correo antes de la primera conversación. Las direcciones desechables están bloqueadas.
La persona que acabas de conocer te valora, justo después. La señal más fuerte que hay.
Aparece, quédate, termina bien. No presentarse te cuesta.
Las tres suman una puntuación sobre cinco, y esa puntuación tiene un nombre. Todos empiezan desde abajo y suben siendo buena compañía.